VITAMINA D Y DEPORTE

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VITAMINA D Y DEPORTE

La Vitamina D es muy conocida y recomendada en el deporte por la comprobada mejora del rendimiento atlético y la prevención de lesiones. Esta vitamina está producida en un 90% en la piel por los rayos ultravioletas del Sol. Un déficit de Vitamina D afecta al sistema musculo-esquelético, exponiendo a un mayor riesgo de lesiones, como por ejemplo fracturas por estrés y lesiones musculares.

Otro factor que hay que tomar en cuenta es el ablandamiento gradual de los huesos lo cual se debe a la pérdida de sales calcáreas, por lo que se trata de una carencia asociada a una alteración del metabolismo de los huesos. Los niveles de Vitamina D en el organismo son capaces de mejorar el anabolismo de las proteínas musculares, disminuir su tasa de degradación y aumentar la masa muscular. La Vitamina D aumenta igualmente el tamaño y la cantidad de fibras musculares (contracción rápida) siendo este uno de sus múltiples beneficios.

En la temporada de verano muchos atletas alcanzan su mejor pico de forma, hasta el punto de que es habitual que muchos récords se batan en campeonatos de verano.
La Vitamina D es capaz de aumentar el rendimiento atlético en deportistas al prevenir la pérdida de masa muscular y ósea. Si es tu caso, tienes la oportunidad de comprobar cómo mejora tu fuerza y potencia muscular, disminuyendo el riesgo de caídas y fracturas por estrés.

El principal riesgo de suplementar con Vitamina D es la hipercalcemía, o exceso de niveles de Calcio. Esto podría elevar el riesgo de cálculos renales y los depósitos de Calcio en las arterias. Por suerte, el riesgo es muy bajo, y en los pocos casos documentados se usaron dosis de más de 40.000 UI diarias durante semanas o megadosis todavía mayores. Mi recomendación es por lo tanto suplementar entre 1.000-2.000 UI / día.

Estudios recientes encuentran sinergías entre la Vitamina D y la Vitamina K2, mejorando su efecto en la salud ósea y coronaria. La Vitamina D aumenta la absorción de Calcio y la K favorece la llegada de este calcio a los huesos, reduciendo el riesgo de que se deposite en otros tejidos, como riñones o arterias.

Hay que tener en cuenta también que el Sol nos beneficia por más vías que la Vitamina D. Su contacto con nuestra piel eleva por ejemplo la producción de Óxido Nítrico, también potencialmente beneficioso en los atletas. Una exposición moderada al Sol, en los horarios matutinos y antes del atardecer, evitando las horas de luz más intensa, nos asegura una excelente dosis de esta vitamina tan útil para nuestra salud, aumentando nuestra energía vital e influyendo en nuestro bienestar psico-físico.


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