REHABILITACIÓN: EL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

Rehabilitacion

REHABILITACIÓN: EL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

Descripción y función
El ligamento cruzado anterior o LCA es uno de los cuatro ligamentos principales de la rodilla. Junto con el ligamento cruzado posterior, forma el pivote central de la rodilla (centro de rotación). En particular, su función principal es evitar que la tibia se mueva hacia adelante con respecto al fémur. El ligamento consta de 2 haces: el haz antero-medial y postero-lateral. El ligamento cruzado anterior es una estructura sometida, en particular en los deportes, a tensiones mecánicas extremas y, por lo tanto, las lesiones que determinan su lesión son (en la mayoría de los casos) en el campo deportivo (más del 60%). Los mecanismos de estrés que están más asociados con la lesión total o parcial del LCA son:

  • Valgus extra-rotación.
  • Flexión de rodilla asociada a rotación interna.
  • Hiperextensión con rotación interna.

Por lo tanto, es fácil comprender que una lesión de LCA puede estar acompañada a menudo de lesiones en estructuras articulares adyacentes, como meniscos y ligamentos colaterales. El diagnóstico de daño a la estructura ligamentosa se lleva a cabo principalmente a través de la evaluación clínica y la investigación instrumental. El examen físico consiste en varias maniobras clínicas, como la “maniobra de Lachman” o la conocida prueba de “cajón frontal”. A nivel instrumental, el estándar de diagnóstico está representado por la resonancia magnética, indispensable en la evaluación definitiva de la lesión del ligamento.



Tratamiento de la lesión
El tratamiento en la lesión del LCA puede ser conservador o quirúrgico. En el primer caso, el tratamiento es exclusivamente de tipo fisioterapéutico destinado a eliminar la inflamación y reforzar las estructuras articulares y musculares para restaurar la estabilidad articular. Sin embargo, este tipo de tratamiento es realmente efectivo solo en un bajo porcentaje de pacientes. De hecho, en un buen porcentaje de casos hay un nuevo evento dañino a corto plazo (6-12 meses) y a largo plazo, la alta posibilidad de desarrollar artrosis articular. El período preoperatorio es de importancia fundamental porque permitirá a la persona traumatizada presentarse en la fecha de la cirugía con un buen trofismo muscular, por lo tanto, podrá rehabilitarse más rápido y mejor.

Las diversas técnicas utilizadas actualmente para la reconstrucción del ligamento cruzado anterior se realizan bajo artroscopia. En la mayoría de los casos, se toma un tendón “autólogo” (es decir, del propio paciente). Los tendones más utilizados son la porción central del tendón rotuliano y el semitendinoso y los tendones delicados, suturados para formar una muestra cuádruple, que tiene el grosor de cuatro haces. Las muestras de tendones “homólogos” (de donantes) también se pueden usar para la reconstrucción, especialmente en casos de revisión o inestabilidad de ligamentos múltiples.

El tratamiento en la lesión del LCA puede ser conservador o quirúrgico. En el primer caso, el tratamiento es exclusivamente de tipo fisioterapéutico destinado a eliminar la inflamación y reforzar las estructuras articulares y musculares para restaurar la estabilidad articular. Sin embargo, este tipo de tratamiento es realmente efectivo solo en un bajo porcentaje de pacientes. De hecho, en un buen porcentaje de casos hay un nuevo evento dañino a corto plazo (6-12 meses) y a largo plazo, la alta posibilidad de desarrollar artrosis articular.
Las diversas técnicas utilizadas actualmente para la reconstrucción del ligamento cruzado anterior se realizan bajo artroscopia. En la mayoría de los casos, se toma un tendón del propio paciente. Los tendones más utilizados son la porción central del tendón rotuliano y el semitendinoso.

Rehabilitación del LCA
La rehabilitación sigue protocolos precisos y definidos que varían de la técnica operativa utilizada. La rehabilitación comienza ya al día siguiente con flexión pasiva (hasta 120° en los primeros 15 días) sin ningún peligro para el nuevo ligamento. La extensión total debe buscarse y recuperarse de inmediato. La carga en la extremidad operada con un aparato ortopédico y muletas puede comenzar, excepto por complicaciones, ya los primeros días después de la operación y debe realizarse con la rodilla en extensión completa. Será el fisioterapeuta a cuidar el proceso y ayudar a recuperar un patrón de pasos correcto.
La reeducación puede comenzar inmediatamente después del alta ya que la articulación necesita movimiento, carga y estimulación muscular para recuperarse. Será importante en las primeras semanas complementar ejercicios de movilización pasiva con ejercicios isométricos y sucesivamente isotónicos ejecutados por el propio paciente muy gradualmente y sin prisa. Las muletas normalmente deben abandonarse después de unos 7-15 días desde la intervención y el tutor a las 3-4 semanas. Como regla general, se obtiene una flexión de aproximadamente 140° tres meses después de la intervención, cuando es posible realizar actividades deportivas modestas (sin contacto) como correr a ritmo blando, andar en bicicleta y nadar. Un procedimiento fundamental en el campo de las técnicas de rehabilitación es el trabajo propioceptivo. El programa de fortalecimiento muscular debería devolver la fuerza y movilidad en unos 4-5 meses. Momento en que se puede comenzar a entrenar para el deporte específico practicado.
Durante los ejercicios con cadena cinética abierta se ha visto que en los últimos grados de extensión de la rodilla de 30° a 0° el estrés en el LCA es considerable. Los ejercicios con una cadena cinética cerrada que no sobrecargan el ligamento operado y determinan un buen estímulo para el desarrollo muscular, son preferibles a este último. Los ejercicios de cadena cinética cerrada también permiten que los isquitibiales realicen una co-contracción que se oponen al deslizamiento anterior de la tibia sobre el fémur. En la ejecución de los ejercicios con cadena cinética cerrada, el ángulo de flexión del tronco también será importante ya que “cuanto más se flexiona la cadera, más se acortan los músculos que van del isquión a la pierna y más se estiran” (Kapandji 1974).

La recuperación completa varía mucho de la técnica quirúrgica realizada, que puede oscilar entre 6 y 8 meses, con ligamento extraído del propio cuerpo, hasta casi reducir a la mitad el tiempo de recuperación con ligamentos artificiales similares. En general, los deportes de contacto se pueden reanudar alrededor de 5-6 meses después de la intervención, un período en el cual el tendón tomado adquiere las propiedades mecánicas y bilológicas del “neoligamento”. En el proceso de rehabilitación es necesaria una personalización absoluta, según la edad, el sexo, la disciplina deportiva practicada, el nivel del atleta y muchos otros componentes para garantizar que todo vaya en la dirección correcta.

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