La dieta antiaging aspira a alargar la longevidad por medio de una nutrición óptima. Pretende prevenir enfermedades y conseguir una vida sana y de calidad, ajustada de forma individual y evitar los efectos tóxicos de los residuos del metabolismo que se acumulan en las células a lo largo de la vida.

La evolución nos ha preparado durante miles de años para acumular calorías en nuestro tejido adiposo durante las épocas de abundancia con el fin de poder acometer los períodos de carestía. Esta ventaja evolutiva ha permitido que sobrevivieran aquellos que trasmitían esos genes “económicos”.  A nivel celular, esta característica genética se traduce en una serie de adaptaciones fisiológicas, bioquímicas y conductuales reguladas por los ciclos de comida y hambre.

Se han estudiado las poblaciones de personas centenarias como las que existen en Okinawa o Cerdeña y se han encontrado los siguientes puntos en común:

  • Genética
  • Poco estrés
  • Vida social
  • Gran importancia de la familia
  • Dieta basada en verduras frescas ( muchas semillas)
  • Poca carne roja
  • Pocas calorías
  • Ejercicio diario
  • Fuerte motivación para su día a día
  • Creencia religiosa

Todavía es controvertido el mecanismo íntimo bioquímico por el que la restricción calórica promueve la longevidad. Está claro que es un mecanismo hormético, es decir, un efecto nocivo de baja intensidad que provoca un efecto beneficioso. Se postula que la restricción calórica activa un sistema llamado de sirtuínas (genes reguladores) que reduce al anabolismo y por tanto la producción de radicales libres oxidativos. Los radicales libres dañan la mitocondria, la fábrica de energía de la célula, la membrana celular y el ADN. Al mismo tiempo aumenta el potencial antioxidante celular.

En individuos no obesos la restricción calórica provoca:

  1. Reducción de Colesterol y Triglicéridos
  2. Reducción de glucemia en ayunas
  3. Reducción de niveles de insulina en ayunas
  4. Reducción de Tensión arterial sistólica y diastólica
  • Aumento de producción de oxido nítrico endotelial (es un compuesto natural que produce vasodilatación de arterias y venas)
  • Parece reducir la producción de citokinas (factores inflamatorios), fundamentalmente TNF α, PCR e IL-6 (que aumentan en el envejecimiento).

La restricción calórica no es lo mismo que malnutrición. Significa comer algo menos que lo que necesitamos. Por tanto se ha de ajustar de forma individual a la actividad de cada persona.

Hay que eliminar de la dieta las grasas llamadas trans, que son de origen industrial. Están en  patatas fritas, pasteles, galletas, comida rápida, donuts, bollería industrial… Estas grasas provocan:

  • Aumento del Riesgo Cardiovascular, aumentando el llamado colesterol malo (LDL).
    • Efectos Proinflamatorios (aumentando las citokinas).
    • Disfuncion Endotelial (de los vasos)
    • Empeora la Sensibilidad a la Insulina (sobre todo en individuos predispuestos).

Los suplementos que más recomendamos son Omega 3 y Omega 6. Son ácidos grasos esenciales que necesita el organismo y han de estar en equilibrio. Algunos pescados y moluscos son ricos en estos ácidos grasos.  Los beneficios de los omega3 y omega6 son:

  • Protección cardiovascular (estudios con EPA y DHA, que se incorporan a la membrana en forma de fosfolípidos).
  • Mejoran la función arterial y endotelial
  • Disminuyen la agregación plaquetaria
  • Aumentan el tono autonómico
  • Aumentan el umbral para arritmias.
  • Disminuyen la presión arterial.
  • Disminuyen la resistencia a la insulina.
  • Suprimen la producción de citoquinas inflamatorias (IL-6, IL 1-β y TNF).
  • Mejora el perfil lipídico : disminuyen los triglicéridos y aumentan el HDL-C .
  • Ayudan a mejorar los síntomas de depresión.
  • Mejoran el desarrollo cerebral fetal.

Los niveles pueden medirse en sangre y determinar los niveles óptimos. El tratamiento suele consistir en 2-4 g al dia y se ha de combinar con vitamina E.

Fuente: https://www.antiaginggroupbarcelona.com/nutricion-antienvejecimiento-o-nutricion-para-la-longevidad/